lunes, 19 de mayo de 2014


España: La crisis continúa y se agravará


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Se trata de denunciar y poner de manifiesto que los intentos del gobierno por dar por concluida la crisis económica y afirmar que estamos instalados en la recuperación son falsos. La crisis continúa y mucho peor que eso, en cualquier momento puede recrudecerse y agravarse la situación desoladora que vive el país. No pasará mucho tiempo antes de que esto ocurra y, con el gobierno desahuciado por sus mentiras y errores, ya tendrá poco sentido imputarle su manipulación, sino que la tarea fundamental será como combatir los nuevos zarpazos de la crisis.
Por parte del PP, entonces, toda su preocupación será justificar por causas extrañas y espurias el fracaso de su política y los traspiés de sus pronósticos, cuando hay señales inequívocas del panorama peligroso que presenta la economía del país. El gobierno de Zapatero reconoció tardíamente la crisis, los de ahora, siempre con gran desprecio a los ciudadanos, pretende engañarnos anticipando su fin, en una nueva versión de los brotes verdes del PSOE. Por decirlo clara y brevemente, lo peor de la crisis no ha pasado, lo cual, dicho en medio del desastre actual, no deja de ser el anuncio de una catástrofe.
La propaganda no se compadece con la realidad
La cadencia de la evolución de la economía no se ajusta a las necesidades y tiempos del gobierno. Y es así como éste, tratando de comunicar la superación de la crisis, ha pasado en muy poco tiempo de hablarnos de incipientes indicios, de estar a punto de doblarse la esquina, de asaltar las trincheras de la recuperación, de doblar el cabo de Hornos, a asegurarnos que ya la economía tiene unas perspectivas totalmente favorables. Todo ello cuando los indicadores económicos, lentamente elaborados según transcurre el tiempo real, si sustentan una leve mejora de la situación, arrojan también datos contradictoria cuando no negativos.
Pero las elecciones están muy cerca y, ante tantas agresiones cometidas, surge la necesidad de propalar que se ha seguido una política correcta. De ahí, insistir en la recuperación y reforzar unas predicciones bastante fantasmales. Como prueba, el pronóstico de una economía avanzando en firme, cuyo PIB crecerá en 2014 en un 1,2% y en un 1,8% en 2015 (último objetivo proporcionado, frente al 1,5% anunciado anteriormente, justo el día después de conocerse los resultados sombríos de la EPA en el primer trimestre del año).
En una realidad tan compleja como la economía se pueden encontrar datos sobre aspectos parciales que pueden inducir, por la desesperación, a interpretarlos como señales indiscutibles de un cambio de situación. Como a un enfermo grave, puede caerle la temperatura algunos ratos (disminuir la prima de riesgo), o puede dejar de vomitar (atenuar la destrucción de empleo), o puede visualizarse algún aspecto favorable, como la evolución de los beneficios o una buena temporada turística, pero no por ello cabe afirmar que la salud se ha recobrado y la enfermedad desaparecido.
Precisamente, varios días antes de conocerse la EPA del primer trimestre, el gobierno, en su delirio propagandístico, anunciaba que entre este año y el siguiente se iban a crear 650.000 nuevos puestos de trabajo, o 600.000 en una corrección a la baja. No obstante, la destrucción de 185.000 en los tres primeros meses del año, abate sus previsiones y lo compromete a crear ya sólo en siete trimestres 785,000 nuevos empleos. Como puede interpretarse, todo un disparate. Aunque las cifras del empleo y paro dan mucho juego para analizar la evolución de la crisis y el efecto de la última reforma laboral: son, básicamente, las que utiliza el gobierno para insistir en un cambio de tendencia según una lectura sorprendente: cada vez estamos peor, pero empeoramos más lentamente.
Endeblez estadística
Leyendo el informe del Banco de España sobre la evolución económica en el primer trimestre de este año, con la intención de indagar en la información de base en la que se sustentan los pronósticos oficiales, se puede leer un primer párrafo que, paradójicamente, a pesar de afirmar que la economía mejora, da lugar a muchas dudas. Vale la pena reproducirlo:
“Durante el primer trimestre de 2014 la economía española prolongó la trayectoria de paulatina recuperación de la actividad en un contexto en el que se produjeron un avance adicional en la normalización de los mercados financieros y la consolidación gradual de la mejoría del mercado laboral. Según la información disponible —todavía incompleta—, se estima que el PIB aumentó un 0,4 % en tasa intertrimestral (frente al 0,2 % del período octubre-diciembre), lo que situaría por primera vez la tasa interanual también en terreno positivo (0,5 %), tras nueve trimestres consecutivos de tasas interanuales negativas”.
Todos los mensajes de recuperación chocan con la que será sin duda alguna la política económica que aplique el gobierno muy próximamente
Esas tasas es lo mínimo que se despacha en crecimiento. Menos, entra en el orden de magnitud de los errores de estimación. ¿Quién compraría un coche de segunda mano o una recuperación ofrecida en tales términos?
La endeblez estadística de la campaña de la recuperación del gobierno es manifiesta. Rastreando y exprimiendo la información se encuentran algunos datos que han mejorado con respecto al pasado, pero otros revelan problemas agudizados, de manera que la valoración global de la situación, en el mejor de los casos, podría retrotraernos a varios meses anteriores cuando el PP, necesitado de algo positivo que ofrecer después de tanto desastre y sufrimientos causados, empezó a anunciarnos que había ya indicios de haber tocado, pero no para afirmar que la economía ha emprendido ya el camino definitivo de la salida de la crisis. El gobierno, empleando el gobelino método de insistir, se creyó su propia propaganda, cuando lo más favorable que se puede mencionar sobre la recuperación son las propias previsiones del gobierno, cuya credibilidad es simplemente nula
Los problemas de fondo: la deuda exterior y pública
El asunto principal no es si realmente la economía ha mejorado levemente, lo que significaría entrar en el debate artificial que se ha suscitado sobre la evolución “macro” (lo que ve el gobierno de positivo para su campaña) y la evolución micro (lo que sufren los ciudadanos en términos de paro, salarios, precariedad, los desahucios, etc., etc…), que sique profundamente hundida. La incógnita fundamental pendiente es si hay riesgos de agravamiento serio de la crisis en el próximo futuro, es decir, antes de que se confirme esta más que discutible recuperación de la que se habla. Y se puede afirmar con bastante contundencia que existen serios peligros de que la crisis origine momentos muy dramáticos, que conmocionen aún más al país económica y socialmente (dejemos ahora la política).
La España va bien de Aznar y la euforia ridícula de Zapatero con aquello de la liga de campeones, la solvencia del sistema financiero español y el ritmo vertiginoso al que nos aproximamos a Francia e incluso a Alemania, todo se fue a pique repentinamente al declararse la crisis del sistema financiero internacional en septiembre de 2008, con la quiebra del banco norteamericano de inversión Lehman Brothers. La causa no fue otra que la economía española estaba enormemente endeudada con el exterior y que, desatada la crisis y activada la vigilancia, nuestro país pasó a ser un deudor muy sospechoso y bastante insolvente, en un clima general de incertidumbre, desconfianza y agujeros financieros insondable. El desarrollo de nuestra crisis económica ya lo conocemos, con el cierre del crédito, la prima de riesgo disparada, el rescate del sistema bancario y el aumento del déficit y el endeudamiento del sector público.
En efecto, al final del año 2007 los pasivos exteriores brutos de la economía española ascendían a 2,25 billones de euros, tras haberse multiplicado por más de 4 desde la implantación del euro en 1999, como consecuencia del endeudamiento derivado de los déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente y la participación de la empresas y la banca española en la euforia financiera de aquellos años, endeudándose a chorros y expandir sus activos Principalmente en Latinoamérica. De esos 2,25 billones, solo correspondían 0,19 billones a las Administraciones Públicas, en deuda pública colocada en el exterior, que mantenían entonces una posición bastante saneada.
Al final del 2013, después del hundimiento económico de los últimos años, se ha corregido el déficit exterior y se ha logrado un ligero superávit de la balanza corriente en 2013 por la postración de la actividad, pero todavía los pasivos exteriores superan los 2,3 billones de euros con la particularidad de que la parte correspondiente a las administraciones públicas es ahora de 0.35 billones de euros. Un profundo desequilibrio tanto del sector privado como público que constituye una rémora muy agobiante para la economía española en los próximos tiempos, susceptible de ocasionar incidentes financieros graves y descontrolados.
¿Qué pasa con la deuda pública?
En la evolución del sector público reside uno de los aspectos más negativos y peligrosos de la situación económica comparada con la del principio de la crisis. Las Administraciones Públicas llegaron a tener en el trienio 2005-07 un ligero superávit, pero, sobrevenida la crisis, con la particular explosión de la burbuja inmobiliaria, los ingresos públicos cayeron drásticamente y, a pesar de las políticas de ajuste y austeridad, los déficit del sector público han cobrado en los últimos tiempos cotas insólitas. La consecuencia inevitable ha sido un rápido e intenso crecimiento de la deuda pública, cuyos intereses constituyen una pesada carga para las propias cuentas del sector y exige una renovación continua de dicha deuda en unas condiciones todavía dominadas por la inestable situación financiera internacional y la insolvencia potencial de nuestro país.
En la evolución del sector público reside uno de los aspectos más negativos y peligrosos de la situación económica comparada con la del principio de la crisis
Algunos datos: de 2009 a 2012 el déficit de la Administraciones Públicas ha oscilado en torno al 10% del PIB y todavía en el año 2013, después del perseguirse drásticamente su reducción desde mayo de 2010, con Zapatero plegándose a las exigencias de la Troika, ha sido del 7 % del PIB siete, incluida la deuda asumida por el Estado para ayudar a la banca. La deuda de las administraciones públicas, que al final de 2007 no llegaba a los 400.000 millones de euros, supera ya el billón, en cifras redondas el 100% del PIB, sin incluir otros casi 150. 000 millones de avales del Estado y lo oculto en las alfombras de la Administración.
Estos datos referidos al vuelco de las cuentas públicas son decisivos para entender la tesis de este artículo sobre la continuidad de la crisis y su posible agravación. Todos los mensajes de recuperación chocan con la que será sin duda alguna la política económica que aplique el gobierno muy próximamente. Más recortes, más ajustes, mayor austeridad, en esa lucha bastante difícil y contradictoria por acabar con el déficit público, tal y como lo exigen los poderes económicos.
Tanto el FMI como la Comisión Europea no dejan de emitir señales sobre la necesidad de dichos ajustes y recortes, aparte claro, de no olvidar nunca flexibilizar más el mercado de trabajo. Se apuesta por una recuperación que no sólo no cuenta con motores que la empujen sino que existe el freno poderoso del déficit público. (Así estaba escrito este párrafo antes de conocerse que con nocturnidad el gobierno ha enviado a Bruselas un documento sobre la actualización del plan para el cumplimiento del Pacto de Estabilidad en el que se apuntan nuevos recortes salvajes para pensionistas, funcionarios, parados, dependencia…)
La continuación del déficit de las cuentas públicas induce un crecimiento de la deuda pública, que ya roza el nivel de lo impagable. No se quiere mencionar este dato para comparar situaciones antes de la crisis y ahora, un pequeño olvido de la manipulación, pero es definitivo para poner de manifiesto que la economía española está más socavada e inestable que al comienzo de la crisis. La evolución de la prima de riesgo con una caída en los últimos tiempos sensible se aporta en sentido contrario como dato concluyente, pero bastaran pequeños acontecimientos traumáticos para que se dispare nuevamente como corresponde a la deuda soberana de un país altamente endeudado. No se han inventado todavía remedios sin graves consecuencias para enfermedades de este tipo (quitas, reestructuración, rescates….). El país está instalado sobre una bomba financiera, con lo que implica de inestabilidad latente en lo inmediato y de peligros futuros.
Fuente:  Eternity

jueves, 8 de mayo de 2014

sirio
Hay una frase que está recorriendo el mundo, de un pequeño niño con una gran valentía. Valentía que le hace falta a muchas personas en este mundo.
Días atrás se dio a conocer una frase muy conmovedora un niño sirio. Este niño se encontraba en las últimas de horas de su vida, ya que estaba muy herido producto de esa guerra tan descabellada.
El pequeño niño de tan sólo tres años de edad dijo antes de morir “Voy a decirle a Dios todo”. Un niño que sufre las consecuencias de los actos de las personas adultas.
Esto tendría que servir para crear conciencia sobre todo lo que está sucediendo en el mundo. Cómo mueren personas inocentes todos los días por razones que no se pueden ni siquiera explicar, ya que ellos no tienen la culpa de nada.
Lo que es capaz de hacer un ser humano por tener más poder que otros.

“Cuando muera, le contaré todo a Dios”, fueron las palabras de un niño antes de morir

lunes, 5 de mayo de 2014

Tocados y hundidos: cuatro signos de que una relación se acaba

Saber identificarlos puede evitar sufrimientos o hacer que lleguemos a tiempo para el rescate.

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Betty y Don Draper. Mucho pasaron antes de romper su relación amorosa.
Foto: Cordon Press
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Es una pena que no existan forenses que determinen la muerte de una relación de pareja, levanten acta y faciliten el certificado de defunción. Pero contrariamente a lo que le ocurre a nuestra parte física –cuyo fin es fácil de diagnosticar–, determinar con precisión en el tiempo cuándo una relación se ha evaporado resulta casi tan complicado como ponerse de acuerdo respecto al origen del universo. Lo único cierto es que la mayoría de las historias de amor tiene más interés en la historia que en su adjetivo, y sobreviven mucho más de lo que deberían. A menudo convivimos con un fantasma, un recuerdo, un sentimiento de culpa, una bondad malentendida, una adulterada idea de lo que es el afecto o, en el mejor de los casos, con un compañero de piso antes que con nuestra pareja. Ésta se desintegró hace años y, aunque la mayoría de nuestras amistades y personas cercanas ya lo sabían hace tiempo, nosotros somos siempre los últimos en enterarnos.
¿Por qué compartí techo tantos años junto a este mastuerzo? o ¿cómo desperdicié mi vida sexual con alguien nada interesado en el sexo? son preguntas que vienen a nuestras cabezas tras pasar el terremoto de la ruptura y que convendría que contestáramos para no incurrir en el mismo error en el futuro. Ya saben, el hombre no sólo tropieza varias veces en la misma piedra, sino que gusta de cargarla al hombro para asegurarse de repetir. Por si les sirve de algo, aquí hay algunos síntomas que nos indican que nuestra relación está en apuros, necesita cuidados intensivos o que, de repente, ha dejado de respirar para siempre.
Sexo, ¿qué es eso?
Mientras algunos piensan que la vida de una pareja estable debe parecerse a una película porno, otros dan por sentado que tiene más en común con la serie Un hombre en casa. Los primeros meses ambos miembros quieren hacer uso de las ventajas que conlleva no tener que peregrinar por los bares para acabar en la cama con alguien pero, más adelante, este pacto se descompensa y siempre hay uno que quiere más que otro. Los encuentros se van espaciando y, generalmente, vivimos ese proceso degenerativo como algo normal. “Llega un momento en que la disfunción se regulariza”, comenta Francisca Molero, ginecóloga, sexóloga, terapeuta de pareja y directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona. “Además, la sociedad y las amigas a las que se le pregunta suelen comentar que es normal que con el tiempo la pareja tenga cada vez menos relaciones sexuales. Es cierto que con los años el sexo no es tan intenso ni frecuente, pero no hay que confundir esto con una vida sexual inexistente o con un supuesto trastorno físico, que lo que hace es enmascarar el hecho de que nuestra pareja ya no nos excita sexualmente. Muchos casos de falta de deseo en las mujeres o problemas de erección en el hombre se solucionan cuando se prueba con otra persona o se termina la relación”, comenta Molero.
Establecer cuotas para determinar cuando el sexo es suficiente (o no) es imposible porque cada pareja es un mundo pero, según Silvia Pastells, psicóloga clínica y sexóloga del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, “podemos decir que la cosa no va bien en materia sexual cuando alguno de los dos no está satisfecho. Todas las parejas pasan por baches y épocas de mayor o menor actividad erótica, pero si ésta ha desaparecido totalmente se podría decir que hay un problema, sobre todo si ha sido un elemento importante para ambos hasta ahora”.
El sexo es además un excelente mecanismo, como nos enseñan los bonobos –nuestros primos en la cadena evolutiva con la conducta sexual más desinhibida–, para mantener la paz y para la resolución de conflictos; por lo que la ecuación menos sexo = más peleas, es una ley universal e indiscutible. Ya saben, a veces hay que confiar más en los genitales y la libido que en la lógica y la razón.

'Desconnecting people'

Si hay un síntoma inequívoco de que la relación está en grave peligro, ése sería sin duda el de la falta de comunicación. “Se habla mucho de las parejas que discuten todo el tiempo, pero yo creo que si se está en esta fase aún hay esperanzas porque, finalmente, cuando se pelea hay siempre un cierto interés. El problema es cuando ni siquiera eso ocurre”, comenta Francisca Molero y añade “a mi consulta como terapeuta llegan muchas parejas con problemas. Muchas de ellas están instaladas ya en esa etapa. Han dejado de expresar sus demandas, sentimientos o preocupaciones al otro, probablemente porque piensan que ya no sirve de nada. Tan solo esperan a que uno de ellos sea lo suficientemente valiente y decida romper, pero nadie quiere interpretar el papel de malo. Muchos vienen a la terapia buscando una razón que les de pie a la ruptura, un juez que, de manera indirecta, sentencie la separación para que el proceso sea menos traumático”.

Generalmente las rupturas no se producen por grandes desgracias o acontecimientos indeseables sino por la suma de pequeñas tragedias cotidianas que, gota a gota, van llenando el vaso. “Si pensamos cuál es el mayor problema al que puede enfrentarse una pareja, la mayoría diría que la infidelidad”, comenta Silvia Pastells, “sin embargo, si hay voluntad, ésta puede superarse. Yo diría que lo peor de todo es la incomunicación, la incapacidad de expresar las emociones, sentir que ya no puedes sincerarte con tu compañero/a. Todo esto crea una gran infelicidad. Hay que hablar, aprender a etiquetar lo que uno siente y manifestarlo. Es básico para cualquier terapia de pareja y para empezar a ir solucionando problemas”.

Si el desamor pudiera expresarse en imágenes, las instantáneas del fotógrafo inglés Martin Parr, de la colección Bored Couples (Parejas Aburridas) serían las más adecuadas. Un hombre de mediana edad mira una pecera mientras su mujer, sentada frente a él en un restaurante barato, fija la vista en el horizonte; una inglesa de vacaciones en la Costa del Sol –a juzgar por la pigmentación rojiza de su piel– lee el periódico mientras su marido mira el culo de una chica que pasa a su lado; una lluvia imprevista hace que una pareja de paseo por el campo deba refugiarse en el coche. No hablan y, en tan reducido espacio, el tedio se hace evidente, asfixiante, insoportable.

Sin inversión no hay beneficios

Resulta curioso cómo la cultura del esfuerzo, que ha regido nuestras vidas, parece aplicable a todos los campos menos al de la armonía conyugal. Debemos esforzarnos en nuestro trabajo, aspecto físico y salud pero no en nuestra vida de pareja, como si el amor nos protegiera de todos los sinsabores y peligros del mundo real. Pero como Silvia Pastells apunta, “estar bien a largo plazo requiere de un trabajo, aunque para la mayoría de la gente la palabra dedicación aplicada a la relación amorosa no está bien vista, porque pensamos que debería ser algo natural y espontáneo, pero esta creencia nos ha hecho mucho daño. Tenemos muy claro que en nuestro ámbito laboral no podemos seguir adoptando el mismo papel que cuando empezamos, pues con la pareja ocurre lo mismo. Hay que hacer cosas para mantenerla con vida, sobre todo si se pasa por una crisis. A veces superar los baches refuerza mucho la relación. Es posible, sobre todo si antes ha habido atracción sexual, buena amistad y los dos miembros tienen voluntad de hacerlo, pero hay que ponerse manos a la obra”.

La tarea que los terapeutas suelen recomendar a los pacientes interesados en darse una segunda oportunidad es programar actividades juntos para volver a ser amigos y, más adelante, amantes. Según Francisca Molero el tiempo, esa excusa que ponemos a la hora de alejarnos del otro, es un elemento importante. “A veces hay que empezar por cosas tan simples como que paseen durante una hora cogidos de la mano. Hay que recuperar actividades que les gustaba hacer juntos, espacios de diversión o volver a cuidarse y tener buen aspecto para agradar al otro”.

Si piensan que el sexo se escapa a este esfuerzo por dar vida a lo que languidece, están equivocados. Hace años una ama de casa norteamericana de mediana edad decidió regalarle a su marido por su 40º cumpleaños un año entero de sexo diario, que plasmó en su libro 365 Nights de Charla Muller. Pese al horror inicial, los inconvenientes, cansancios y cenas de compromiso, el matrimonio se planteó tener relaciones cada día del año y, lejos de acabar divorciándose, ahorraron dinero, ganaron en complicidad y se diplomaron en Kamasutra.

¿Y si cambiamos nosotros primero?
Dos no discuten si uno no quiere y para derribar los cimientos de una relación de pareja generalmente se necesita la fuerza de cuatro brazos trabajando a destajo. “Las personas que vienen a mi consulta”, comenta la terapeuta Francisca Molero, “hablan generalmente de lo que les gustaría que hiciese su pareja, o de los cambios que ésta persona ha experimentado a lo largo de los años. Todos evolucionamos y pretender que el otro no lo haga es una perspectiva bastante irreal. Si la relación se ha empezado desde joven, es normal que ambos miembros hayan experimentado cambios respecto a sus conductas o prioridades, que a veces hay que volver a revisar”. A veces esto pasa también por cambiar los papeles o ir a por algo, en vez de esperar a que te lo traigan y enfadarte si esto no ocurre. “Robarle besos a tu pareja, o iniciar el encuentro erótico en vez de esperar a que sean él o ella quienes lo hagan, como ocurría antes”, comenta Silvia Pastells. La conducta no es quiero algo y como no lo consigo me enfado, sino ¿si quiero algo, por qué no voy a buscarlo?
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